SEPADEM y futuro

Ferran Lorente Gironella

El crecimiento indiscriminado de nuestra especialidad, ha tenido un tanto importante de improvisación y “todo vale”.

Hace ya algún tiempo, en realidad varios años, advertía de la necesidad perentoria de sistematizar las intervenciones, encauzar las estructuras e incluso acreditar la profesionalidad  de los intervinientes.

No me extenderé describiendo problemas de sobras conocidos por todos los profesionales de la psicología de las emergencias, pues ya es tiempo de pensar en soluciones y no detenernos en la mera descripción, por otra parte redundante.

Una de las tareas centrales de la flamante sociedad cuya proyección pública hoy iniciamos, será precisamente la de normalizar y sistematizar.  Uno de sus objetivos será también la consecución del reconocimiento administrativo de la especialidad.

Lo cual no será en absoluto fácil ni sencillo, un ejemplo cercano lo tenemos en el largo proceso seguido por la psicología clínica. Otro seguramente más equiparable, el que está teniendo la especialidad de Medicina de Emergencias.

Los médicos emergencistas llevan años luchando y laSociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) que los agrupa, cuenta con miles de asociados y una capacidad de convocatória envidiable. A pesar de ello no ha conseguido todavía el reconocimiento oficial.

Me refiero a esta experiencia no para desmoralizar, antes al contrario pretendo motivar e ilustrar cual es el camino adecuado y el proceso que nos espera.

Tenemos ya una cierta andadura y  algunas lecciones aprendidas. A ningún psicólogo emergencista se le escapa que a pesar de poder ser agrupado en una especialidad genérica común, la psicología de las emergencias, las funciones altamente diferenciadas que los distintos tipos de trabajo plantean no  pueden tener  los mismos requerimientos formativos y experienciales.

A tal fin ya se está requiriendo la colaboración de profesionales de reconocida experiencia, a fin de  proponer y delimitar las áreas de intervención existentes, pero también potenciales. Es decir lo que podríamos calificar como sub-especialidades  dentro del campo emergencista.

Partimos pues de una visión muy amplia de la especialidad, nada más lejos de nuestra visión que reducirla a la emergencia pura y simple.

Solo añadir que si pretendemos el reconocimiento oficial por parte de los poderes públicos. No es menos importante el reconocimiento por parte de los profesionales que son nuestras “fronteras naturales”, me refiero a médicos y enfermeros, asistentes sociales en el entorno sanitario.  Pero también todos aquellos profesionales integrados en las organizaciones gestoras de las emergencias. Ante todos ellos solo la mayor seriedad y rigor, nuestra profesionalidad e incluso nuestros valores humanos nos darán el tipo de reconocimiento cotiodiano que ningún placet oficial podrá jamás otorgar.

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