Eva Ruiz, docente del curso y socia de SEPADEM, impartiendo clase

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Cuando una familia tiene un hijo con el Trastorno de Espectro Autista se ve inmersa en un proceso de duelo.

La familia sufre la pérdida de ese hijo sano que tanto había soñaado y elaborado durante la gestación y los primeros meses de vida, todas las expectativas del hijo soñado se derrumban. Esto, unido a la apariencia física normal de los niños con TEA, a su diagnóstico normalmente a partir de los 15-24 meses de edad, a la preocupación y al estrés de los padres sobre el comportamiento de su hijo antes del diagnóstico, hacen que la noticia sea muy impactante, comenzando un proceso de duelo en el que es frecuente la NEGACIÓN y la EVITACIÓN, la culpa, convirtiéndose el niño con TEA en el miembro de la familia sobre el que giran los demás.

Sin embargo, en la intervención con el niño con TEA es IMPRESCINDIBLE la participación activa e implicación familiar para que el niño pueda desarrollar todas sus capacidades, por lo que es necesario manejar el duelo de los padres, hermanos, e incluso, a veces, los abuelos, para que acepten las pérdidas y sean capaces de vincularse felizmente al nińo con TEA.

El manejo de la noticia ( el momento de la noticia es percibido por muchas familias como un suceso traumático), la Información tanto sobre el TEA como del proceso de duelo que  está sintiendo la familia, la ventilación emocional, la normalización de reacciones, sentimientos y pensamientos, la escucha activa son algunas de las herramientas que los profesionales tienen para trabajar con las familias.

El trabajo con las familias repercute directa y positivamente en el niño.

Finalmente, es importante conocer las características del duelo infantil para poder ayudar al niño con TEA, a sus hermanos así como intervenir en su grupo de iguales.

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